En el más general de los sentidos, el enojo es un sentimiento o emoción que abarca desde la irritación leve hasta la furia y rabia intensas. Muchas personas confunden con frecuencia el enojo con la agresión. La agresión es una conducta dirigida a causar daño a otra persona o a una propiedad. La hostilidad comprende una compleja colección de actitudes y juicios que suscitan conductas agresivas.
La expresión inapropiada del enojo tiene inicialmente muchas recompensas aparentes (por ejemplo, la reducción de la tensión, el control sobre otros). A largo plazo, sin embargo, estas recompensas conducen a consecuencias negativas. Por esta razón se les llama recompensas «aparentes», ya que las consecuencias negativas a largo plazo superan ampliamente las ganancias a corto plazo.
Mito #1. El enojo es hereditario.
Un error o mito común acerca del enojo es que la manera de expresar el enojo es heredada y no se puede cambiar. La evidencia proveniente de investigaciones realizadas indica, sin embargo, que las personas no nacen con maneras fijas y específicas de expresar el enojo. Más bien, lo que estos estudios muestran es que, debido a que la expresión del enojo es una conducta aprendida, otras maneras más apropiadas de expresar el enojo también pueden ser aprendidas.
(Pueden existir trastornos y bases químicas que facilitan al enojo)
Mito #2. El enojo conduce automáticamente a la agresión.
Otro mito acerca del enojo consiste en creer que la única manera eficaz de expresar el enojo es a través de la agresión. Existen, sin embargo, otras maneras más constructivas y asertivas para expresar el enojo. El manejo eficaz del enojo implica controlar la intensificación del enojo mediante el aprendizaje de habilidades relacionadas a la asertividad, la modificación de la conversación negativa y hostil de nuestro lenguaje interno (PENSAMIENTOS / DISTORCIONES COGNITVAS), el cuestionamiento de las creencias irracionales y la utilización de una variedad de estrategias conductuales.
Mito #3. Siempre es deseable expresar el enojo.
Durante muchos años, la creencia popular era que la expresión agresiva del enojo, como gritar o pegarle a la almohada, era terapéutica y saludable. Los estudios de investigación han encontrado, sin embargo, que las personas que expresan su enojo de manera agresiva simplemente llegan a ser mejores en su función de sentirse enojadas. En otras palabras, expresar el enojo de una manera agresiva refuerza la conducta agresiva
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Febrero 27, 2009 a las 10:23 pm
hola tengo un problema emosional